Cosecha de café en Colombia – Trabajo manual en las laderas
Vera RichartzCompartir
Colombia es uno de los orígenes de café más reconocidos del mundo. Pero detrás de cada taza hay incontables horas de trabajo manual. La cosecha de café en Colombia no es nada fácil: exige precisión, resistencia y un enorme esfuerzo físico. En nuestros viajes al Huila, los visitantes comprueban lo exigente que es este proceso.
¿Por qué la cosecha en Colombia es tan especial?
En Colombia, casi todo el café se cosecha manualmente. La razón: la mayoría de las plantas crece en laderas empinadas de los Andes, donde las máquinas no tienen acceso.
Cada cereza de café debe recogerse una por una. Los recolectores eligen únicamente las cerezas maduras, dejando las verdes en la rama hasta que estén listas. Esta recolección selectiva garantiza la calidad por la que el café colombiano es tan apreciado en todo el mundo. Aquí descubrirás más sobre lo que hace tan especial al café colombiano.

Condiciones de trabajo y la dura realidad
El trabajo es físicamente agotador: los recolectores pasan jornadas enteras en pendiente, bajo sol intenso o lluvia. El pago suele hacerse por peso – por “arroba” (aprox. 12,5 kg de cerezas).
Un recolector experimentado puede recoger varios cientos de kilos al día, lo que significa miles de movimientos manuales, posturas forzadas y cargar canastos pesados. A menudo toda la familia participa: mujeres, hombres y jóvenes. Para muchos hogares rurales, la cosecha de café es la principal fuente de ingresos del año.
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La cosecha en Huila y San Agustín
En el sur de Colombia, especialmente en Huila y alrededor de San Agustín, el café es parte fundamental de la cultura. Laderas empinadas, suelos volcánicos y microclimas diversos hacen de esta región una de las más interesantes del país.
Existen dos cosechas: la principal y la llamada “Mitaca” (secundaria). Esto permite a los productores entregar café fresco durante todo el año. Al recorrer las fincas, se entiende de inmediato: sin mano de obra, la cosecha aquí sería imposible.
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Una experiencia práctica en nuestros viajes
Para acercar este trabajo a nuestros visitantes, organizamos un pequeño concurso en la finca: ¿quién puede recolectar más cerezas en un tiempo determinado?
La experiencia suele sorprender: en pocos minutos los participantes sienten lo duro que es el trabajo, mientras los recolectores locales siguen con una velocidad y precisión impresionantes. Es un momento que genera profundo respeto hacia quienes hacen posible cada taza.
De la cosecha a la taza
La recolección manual cuidadosa es la base de la calidad del café colombiano. Cada grano que llega a tu taza en Europa fue recogido a mano con esfuerzo y dedicación.
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Conclusión
La cosecha de café en Colombia es un trabajo duro, sobre todo en las empinadas laderas de Huila y San Agustín. Los recolectores trabajan con gran habilidad y esfuerzo, garantizando que solo las cerezas maduras sean procesadas.
Nuestros viajes al origen hacen visible este esfuerzo: los visitantes experimentan en primera persona la pasión y energía que hay detrás de cada taza de café.
Cada taza de café es un pedazo de trabajo artesanal.
